
Cuantas veces me tuve que atajar para no pedirte una follada en esas noches de frió en las que nos poníamos a fumar y charlar por horas. Incluso probé varias veces tomarme unos tragos para tener escusa y comerme tu rico choco.

Cuantas veces me tuve que atajar para no pedirte una follada en esas noches de frió en las que nos poníamos a fumar y charlar por horas. Incluso probé varias veces tomarme unos tragos para tener escusa y comerme tu rico choco.