

Hasta las reas de una penitenciaria de mujeres se hacen de tiempo para despejarse y fumarse un cigarrillo, como este par de tías que para conseguir permiso para fumar se tienen que casi desnudar en una dependencia y así conseguir tiempo para su vicio. Si tienen suerte y les toca una compañera agradable es aun mejor pues se comparten no solo los gustos por el cigarro sino aprovechan para otro tipo de relax siempre que las guardias lo permiten.
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